
Mi cuerpo semidesnudo
acoplado entre tus piernas
mostrándote mi espalda.
Entregada mientras me visto,
cautivas mi piel apresurada.
Me quedo con tu ansia encadenada
y mis ganas abrazadas a tus tobillos.
Ya son las siete y cuarto..
Me quedo con tu aliento
tórrido tras despertar, pero vivo.
Como antes y ahora.
Y me quedo con tus te quiero
que son las míos.
Tal vez y a veces a destiempo,
me quedo con nuestras ganas
hasta el infinito.
Silvia, 14/07/2010

No hay comentarios:
Publicar un comentario